
¿Te pesan mucho los problemas? ¿Les das vueltas una y otra vez a lo mismo?
Vamos a empezar la mañana intentando olvidarlos y centrándonos en lo que estamos viviendo hoy.
Respira, busca paz, haz silencio...Nos ponemos en presencia de Dios. En el nombre del Padre, del Hijo...
La gente visitaba a un hombre sabio y solo se quejaban de los mismos problemas una y otra vez. Un día, el sabio decidió contarles una broma y todos rieron a carcajadas.
Después de unos minutos, les contó el mismo chiste y solo unos pocos sonrieron.
Luego contó el mismo chiste por tercera vez, pero ya nadie reía ni sonreía.
El sabio sonrió y dijo: "no se puede reír de la misma broma una y otra vez. Entonces, ¿por qué siempre lloras por el mismo problema?
Dejemos de preocuparnos por lo que no tenemos, por lo que nos sale mal, por lo que no podemos hacer... y recordemos todo lo bueno que hay en nuestra vida... ¡cada día de nuestra vida!
Días malos los tiene todo el mundo. Podemos hacer un mundo de cada cosa que nos pase que salga mal...o podemos hacer caso al evangelio:
"Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré... aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas."
Traemos la vida ante el Señor: ponemos en sus manos todas nuestras preocupaciones y problemas y le pedimos que no sean un carga para nuestra mente y nuestro corazón durante el día de hoy.
SANTA MARÍA EUGENIA DE JESÚS, RUEGA POR NOSOTROS
