A veces cuando alguien es muy diferente a nosotros nos asusta, nos intimida... no sabemos cómo comportarnos. Jesús enseñó a sus discípulos cómo debían actuar y ellos nos lo enseñan a nosotros. En una de sus cartas nos dicen:
Alegraos con los que están alegres; llorad con los que lloran. Tened la misma consideración y trato unos con otros, sin pretensiones de grandeza, sino poniéndoos al nivel de la gente humilde. No os tengáis por sabios. A nadie devolváis mal por mal. Procurad lo bueno ante toda la gente. En la medida de lo posible y en lo que dependa de vosotros, manteneos en paz con todo el mundo. No te dejes vencer por el mal, antes bien vence al mal con el bien.
(De la carta de San Pablo a los Romanos)
En realidad, nos animan justo a lo mismo que el Papa: a APRENDER A VIVIR TODOS JUNTOS y a buscar un NOSOTROS cada vez más grande.
Rezamos juntos para que nuestro corazón se abra a todos.SANTA Mª EUGENIA DE JESÚS,
RUEGA POR NOSOTROS
