Guardamos silencio unos segundos, mientras vamos recuperando la calma y entrando en nuestro interior. Nos ponemos en presencia del Señor. En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. AMÉN.Hoy rezamos con el Padre Nuestro, desde otro punto de vista. Escuchemos con atención.
Hijo mío, tú que estás en el colegio de la Asunción, en tu clase,
haz que tu vida sea
la mejor imagen de mi nombre.
Haz realidad mi Reino
en cada paso que des,
en cada decisión que tomes,
en cada caricia y cada gesto de cariño que hagas.
Constrúyelo tú por mí y conmigo.
Esa es mi voluntad, lo que yo quiero, tanto en la tierra como en el cielo.
Toma el pan cada día y date cuenta de que es un privilegio
y un milagro. Valóralo.
Lucha para seguir
el camino correcto en la vida,
que yo estaré a tu lado.
Y no tengas miedo,
que el mal no ha de tener en tu vida
la última palabra. Amén.
Traemos la vida ante el Señor (Compartimos algún pensamiento que nos haya provocado la oración, damos gracias, pedimos ayuda al Señor...)
Sta Mª Eugenia de Jesús,
ruega por nosotros.